LA OLA DE ODIO ANTISEMITA , COMUNICACION DE LA COORDINADORA ESTATAL DE LUCHA CONTRA EL ANTISEMITISMO del PAIS VASCO y de LA ASOCIACION VASCA DE AMIGOS DE ISRAEL .
El ataque perpetrado por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023 marcó un punto de inflexión no solo en Oriente Próximo, sino también en la situación de las comunidades judías en el planeta.
Diversas organizaciones internacionales y observatorios especializados registraron un aumento sin precedentes de incidentes antisemitas.
Las redes sociales desempeñaron un papel central en esta expansión. Plataformas como X, TikTok o Telegram se llenaron de contenidos extremos, desinformación y mensajes de odio.
La Liga Antidifamación (ADL) documentó en Estados Unidos incrementos superiores al 300 % en los meses posteriores al ataque, incluyendo agresiones físicas, amenazas, vandalismo y hostigamiento en universidades y espacios públicos.
En Europa, países como Francia, Alemania, Reino Unido o Países Bajos registraron cifras históricas de ataques y amenazas contra judíos e instituciones judías.
El fenómeno adquirió múltiples formas. En algunos casos se trató de ataques directos a sinagogas, escuelas judías o negocios vinculados a miembros de la comunidad judía. En otros, el antisemitismo por medio de manifestaciones a favor de Hamás, la organización perpetradora del ataque de 2023, que incluían las conocidas consignas de limpieza étnica hacia los judíos –From the river to the sea, Palestine will be free-.
Paralelamente a la ola antisemita se produjo otro fenómeno, la especial proliferación en el uso de símbolos, estereotipos o teorías conspirativas clásicamente antisemitas bajo el lenguaje del antisionismo.
En Francia, que alberga la mayor comunidad judía de Europa, se registró uno de los aumentos más bruscos. Más de 1.000 actos antisemitas fueron registrados solo durante el primer mes posterior al 7 de octubre. Se produjeron pintadas de estrellas de David en edificios de Paris, amenazas contra escuelas judías y ataques verbales y físicos contra personas señaladas como judías
En Alemania se pasó de 2.641 delitos antisemitas en 2022 a más de 5.100 en 2023. Entre los incidentes, intentos de incendio contra sinagogas, cánticos antisemitas en manifestaciones, amenazas a ciudadanos judíos, y ataques contra símbolos israelíes y judíos.
En Reino Unido registró cifras récord. Se registraron agresiones callejeras, amenazas, hostigamiento a estudiantes identificado como judíos en campus universitarios, ataques a escuelas judías, y manifestaciones donde aparecieron lemas antisemitas y yihadistas –el mismo país que ha sufrido ataques indiscriminados yihdistas en la última década-.
En Países Bajos hubo ataques verbales, vandalismo y amenazas en redes sociales y espacios públicos.
Pero el punto más álgido de la judeofobia hay que localizarlo en España. A los pocos días de la masacre del 7 de octubre la vicepresidenta del gobierno arengaba a la opinión pública; “desde el río hasta el mar”. El gobierno español se significó más que ningún otro para evitar por tierra, mar y aire que el ejército israelí se movilizara para liberar a los secuestrados que en la opinión pública española sencillamente, jamás existieron.
La ola antisemita en España alcanzó cotas insospechadas.
La Vuelta ciclista estuvo a punto de suspenderse por la presión física y llamados al linchamiento mediático y social de uno de los equipos ciclistas que disputaban la competición, de patrocinio israelí y que competía bajo la bandera de esa nacionalidad. La última etapa en Madrid no se puedo finalizar por la violencia ciudadana, apoyada en los medios de comunicación por miembros del propio gobierno español.
Se llegó a llamar al boicot desde instancias oficiales a una cantante israelí que representaba a su país en el festival de Eurovisión. El día del evento una turba se dirigía al hotel donde se hospedaba la cantante, fue controlada por la policía del país de celebración. Se podrían citar otros tantos casos.
En todo orden de cosas, España se ha significado como el país más antisemita de Europa.
Diferentes organizaciones europeas y judías identificaron varios patrones repetidos en la ola antisemita como agresiones físicas a personas judías identificables, vandalismo contra sinagogas y cementerios, amenazas online, glorificación de Hamás, negacionismo del 7 de octubre –este es un patrón generalizado en toda Europa-, uso de símbolos yihadistas, mensajes de conspiraciones antisemitas clásicas, y acoso en universidades y manifestaciones.
Las distintas embajadas israelíes de los países europeos han elaborado y distribuido entre ciudadanos israelíes residentes en el extranjero –muchos de ellos jóvenes estudiantes universitarios-, listas con consejos sobre actitudes de precaución: no significarse como israelí públicamente, no ostentar símbolos que los pudieran identificar como judíos como llevar colgantes con la estrella de David, no circular solos en lugares de tránsito peligrosos –entre los que se ubican los campus de universidad-.
Todo ello recuerda de manera terrible a la década de los treinta del siglo pasado.
Pero, no nos engañemos, la ola antisemita que denunciamos no es una ola más, no es una reacción espontánea judeofoba que aparece y desaparece en los meandros de la historia como lo fueron tantas otras. Esta ola antisemita del XXI está pergeñada, impulsada, ejecutada e insuflada por actores específicos que buscan hoy un ajuste de cuentas con el judío del que salieron incólumes en tiempos anteriores.
La hidra de la bestia antijudía de diferentes tentáculos es Irán, el país que ideó, pergeñó y mandó ejecutar la invasión bárbara del 7 de octubre con el manual de la estrategia política en el complejo tablero de Oriente Medio que solamente puede ser entendido para quien entiende el Oriente Medio en clave oriental, y no occidental. Nada de eso interesa a los que hoy insuflan la llama antisemita.
Los tentáculos de esa hidra son diversos: está Hamás como brazo militar del salafismo sunní organizado por esa organización que se organiza e infiltra en silencio ante el abotargamiento de la vieja, culposa y perezosa Europa que solo se ocupa de la posible y peligrosa implantación de las posibles redes de los Hermanos Musulmanes en territorio de la unión, sino para subsidiarlas cuando aquellas le muestran su cara más amable y civilizada.
Está la camaleónica y oportunista Qatar que apostó por el futbol como vehículo de propaganda a la vez que llenaba de millones de dólares en efectivo la franja de Gaza para que la Hermandad Musulmana edificara en ellas una red tunelaria como el metro de Nueva York mientras los gazatíes se morían de hambre y a ningún propalestino occidental le importara.
Otro tentáculo de Irán es la Turquía de Erdogan que denominó “carnicero de Israel” a su presidente, haciendo un juego de palabras con el “carnicero de Praga” Reinhard Heydrich y mostrando a todo el mundo que el camino de la judeofobia siempre consistirá en la conversión de la víctima expiatoria en verdugo.
La asimilación del nazismo al israelismo, busca identificar la estrella amarilla, el símbolo de la sumisión y el estigma, con la cruz gamada. Todo acto totalitario consiste en este ejercicio de permuta e inversión de roles. El totalitarismo se nutre y ejecuta esta lógica perversa que distorsiona la razón para que esta pierda toda conexión con la moral. Ya no debemos preocuparnos cuando masacran, violan y a los que llevan la estrella de David, porque los totalitarios, ahora bajo el estandarte de los Derechos Humanos, nos explican que no es tal, que no es la estrella de David sino el esvástico símbolo que legitima el fuego purificador para quien lo porta. La permuta de roles es simple, pero su mecanismo es fruto del más perverso de los razonamientos.
Otros tentáculos se encuentran más al oeste. Están los medios de comunicación liderados por la izquierda y una extrema izquierda internacional que busca aniquilar la democracia liberal para afirmarla en su sentido más purificado, que no es más que su destrucción en el nombre del paraíso anti-capitalista, heteronormativo y patriarcal. Los medios de comunicación son permeables a valor moral tradicional solo cuando de lo que se trata es de expandir el más premoderno y arcaico antisemitismo, reformado y renovado por la calumnia de los que presentan a Israel como estado nazi, colonial, imperialista y genocida.
El gran Muftí de los Husseini padre político y de la misma sangre que el multimillonario Arafat, icono de la extrema izquierda caviar y acomodada de Occidente aplaude a dos manos desde su tumba. Esos medios de comunicación que ejecutan la lógica analizada y estudiada por los observatorios del antisemitismo con precisión matemática: primero la proliferación de noticias. Lluvia incesante de noticias para que penetren en el cerebro ciudadana por medio de la reiteración enfermiza del mensaje: Israel nazi. Después, la virulencia. Incidir de manera agresiva sobre los elementos más perniciosos y nocivos que se proyectan sobre los israelíes. Los hebreos son crueles incluso con los ancianos y los niños, ejecutan desde el aire y a placer con la lógica del juego de la play station: Israel asesina. Y, finalmente, la desproporción. Preguntemos en la calle por el genocidio de Darfur en el Sudán o los “Grupos de acción rápida”, las milicias organizadas de Rusia y China en África para calibrar si alguien escuchó hablar de ellos: Israel genocida. Los medios de comunicación beben del mismo caliz de Goebbels y la exacerbación de masas como el clima que antecede a la caza del judío. Los medios de comunicación apuntan. Otros, quien sea, ejecuta. No hay ya judío-israelí que pueda andar por la calle y sea inocente.
Dándose codazos con los medios, la extrema izquierda europea, saca del baúl de la historia los maravillosos años en los que los viejos comunistas, al mandato de la Komintern, soplaban a la Gestapo los sitios donde se escondían los judíos belgas o franceses para que fueran detenidos, deportados y finalmente exterminados. No hubo tiempo mejor, estos pueden ser también los tiempos mejores nos dice la izquierda caviar. Al calor del intento de genocidio del 7 de octubre, las mujeres violadas y partidas en dos, los niños metidos en microondas, o los inocentes abrazados y quemados vivos, la extrema izquierda acude exultante al aquelarre antisemita con la certeza de que toda esta ola antisemita llevará a la democracia al rincón del cuadrilátero.
La izquierda democrática, en el mejor de los casos permanece callada, cuando no aplaude la soflama genocida y justiciera que se pergeña, desarrolla y ejecuta en el nombre de los Derechos Humanos. Tal es el caso del Presidente Sánchez y su bloque autodenominado “de progreso”.
No se odia a los judíos nos dicen. También lo dijeron los nazis. Se odia el sionismo.
¿Pero que es el sionismo sino la reivindicación de un estado para el pueblo judío que lo ponga a salvo del volcán expiatorio que cada cierto tiempo explota en la historia? No se odia a los judíos nos dicen, nadie es antisemita. Nadie está en contra de los judíos por motivos racistas, solamente se está contra el engendro político colonial que es Israel. Pero nadie llamó nunca engendro colonial a Siria, Irak o Jordania, países creados en las mismas y exactas condiciones a Israel. El estado inocuo es solo el de los judíos. Curiosa pirueta que dice afirmar lo contrario al resultado final al que conduce la soflama. Hoy se mira a otro lado cuando los judíos son masacrados, pero tranquilos porque no por ello somos racistas .
El desdén ante la masacre del 7 de octubre es un desdén político que se justifica porque los asesinados son israelíes y solo israelíes, que nadie se confunda. Curiosa taxonomía moral la de la progresía occidental que encuentra consuelo a su conciencia por medio de los más alambicados y absurdos argumentos. Se nos dice que no hay nada contra los judíos, pero resulta que la indiferencia moral se emplea en exclusiva contra ellos.
La ONU y la administración Biden, solo quieren que los judíos no ataquen la franja. Si el futuro de los 250 secuestrados en la franja hubiera dependido de la ONU todavía seguirían en el infierno. A Israel se le demanda mesura y proporción. Que lo hagan los americanos cuando después del 11-S conquistaron dos países enteros, Afganistán e Irak podría ser motivo de hilaridad. Israel tiene derecho a defenderse nos dicen. Pero debe de hacerlo pacíficamente. Recordemos el famoso “Don´t” del Presidente Biden rogando a Netanyahu para que no entrase en la franja. De modo que cuando los israelíes hacen uso de su ejército siempre es desproporción. Cuando Francia bombardeó a la población civil en Raqqa tras las masacres de Bataclán y Charlie Hebdó, nadie consideró desproporcionado los ataques aéreos sobre la ciudad. En Raqqa no había un cuarto de millar de secuestrados -40 niños entre ellos-. Que desvergüenza la de los israelíes que robaron la tierra a los palestinos y ahora encima les quieren matar.
En el negocio antisemita, la casa siempre gana. Francia bombardeó y nadie se enteró. Israel bombardea –con 250 ciudadanos secuestrados en el mismo infierno yihadista- y se nos televisa para mostrar al maquiavélico y ladino hebreo que busca beber la sangre de los inocentes para que todos nos pongamos en guardia ante el espíritu genocida que lo alimenta.
Y la ONU se erige en arbitro neutral de todo el escenario a la vez que todas las escuelas de la UNRWA son empleadas como lanzaderas de cohetes contra la población civil israelí.
Francesca Albanese, la relatora de la ONU para Palestina, recibe galardones y premios por los Derechos Humanos, entre ellos, uno otorgado por el Gobierno Vasco, significado actor contra Israel, como parte colaboradora del gobierno más antisemita de Europa, el gobierno de Pedro Sánchez, al que felicitan Hamás e Irán como el más fiel representante de sus intereses geoestratégicos en el continente .
La ola racista y antisemita de la ONU hunde sus raíces en el autor, junto a la KGB y Arafat de que la ONU considerase el sionismo como “una forma de discriminación racial” y lo asimilase al régimen de apartheid sudafricano durante 16 años, el ex secretario general austriaco Kurt Waldheim, oficial de las SS que hoy, como Husseini aplaude desde la tumba con fervor a sus cachorros Albanese y Guterres.
La relatora especial para relatar las violaciones a mujeres el 7 de octubre, la Representante especial sobre la violencia sexual en los conflictos, Pramila Patten concluyó que existían pruebas contundentes de agresiones sexuales perpetradas contra civiles durante el 7 de octubre. Guterres maniobró para que las conclusiones del informe no sirvieran para considerar a Hamás como una organización que emplea la violación sexual como crimen de guerra. Pero el informe Patten no hizo más que confirmar lo que toda la población israelí sabía desde 2023 y lo que todos los medios de comunicación silencian todavía en 2026. A Guterres no le venían bien hebreas violadas el 7 de octubre que le afearan el relato que pergeñó desde el día después de la matanza. Tampoco la han interesado las violaciones a las que han sometido a los secuestrados –hombres y mujeres- durante su cautiverio en la franja.
Pero no nos equivoquemos, como dice la defensora de Israel, la valiente y luchadora por la verdad Pilar Rahola, toda ola antisemita es la antesala de la ola totalitaria por venir. Hoy no solo lanzamos al viento nuestra preocupación por los hijos e hijas de Israel lo hacemos desde el convencimiento de que, haciéndolo, estamos salvaguardando la paz y la democracia para nuestros hijos. Sigamos haciéndolo. No puede haber tarea o actividad más noble y excelsa que esta que hoy, nos ocupa.
Shalom.